Comentarios de clientes que pasaron por el taller: desde una corrección puntual de pintura hasta una transformación completa con vinilo. Sin frases de folleto, solo lo que notaron al revisar el trabajo terminado.
Traje el auto con una mancha de pintura vieja en la puerta delantera y un rayón profundo en el guardabarros. Trabajaron por zona, respetando el color original y puliendo el borde del retoque. Al sol no se nota el empalme, y eso era lo que más me preocupaba.
Pedí el cambio a rojo con vinilo brillante y me explicaron antes por qué convenía desarmar manijas y espejos. El resultado es un color parejo, sin burbujas ni bordes levantados. Ya pasó por dos lavados con hidrolavadora y las puntas siguen pegadas.
Después de un choque leve en el paragolpes trasero, esperaba un parche visible. Igualaron el tono con el resto del auto y sellaron bien las uniones. Lo revisé con linterna en el garaje y el acabado quedó liso, sin la típica línea de lija.
Consulté por un perlado en tres capas y me mostraron cómo cambia el tono según el ángulo de luz antes de arrancar. Cumplieron el plazo que acordamos y me avisaron por mensaje en cada etapa. La pintura tiene profundidad real, no ese efecto plano que se ve en otros trabajos.
Antes de presupuestar conviene dejar por escrito los límites del trabajo. Estas aclaraciones evitan discusiones después: qué se considera terminado, qué depende del estado previo del vehículo y qué queda fuera del alcance acordado.
Cuando hablamos de reparar un panel, nos referimos a devolver la forma y la planeidad dentro de tolerancias razonables, no a reconstruir el metal hasta su estado original de fábrica. Si un golpe dejó estiramiento severo, puede quedar una mínima capa de masilla de acabado. No ocultamos ese dato: lo medimos con calibre y lo informamos antes de pintar. Tampoco reemplazamos piezas estructurales sin revisar soldaduras y anclajes, porque eso cambia el comportamiento del auto en un impacto.
Ninguna fórmula reproduce al cien por ciento una pintura que lleva años expuesta al sol chaqueño. Trabajamos con espectrofotómetro y probetas sobre el propio vehículo, y ajustamos la base hasta que el ojo no detecte salto entre paneles. Aun así, la coincidencia perfecta solo se logra pintando la pieza completa o el panel contiguo. Si el cliente pide intervenir solo una sección, lo aclaramos por escrito: el resultado depende del desgaste previo y no se garantiza como idéntico en toda la carrocería.
El perlado se lee distinto según el ángulo y la luz. Aplicamos capas intermedias con tiempos de secado que no se pueden acortar sin arruinar el efecto. Si alguien pide entrega en menos días, la respuesta suele ser no: forzar el curado deja veladuras y el brillo pierde profundidad. Lo mismo pasa con el barniz final. Preferimos correr la fecha antes que entregar un trabajo que a los seis meses muestre opacidad o marcas de pulido.
La película no tapa óxido, abolladuras ni pintura descascarada. Si el soporte no está sano, el vinilo se levanta o marca la imperfección debajo. Antes de colocar film hacemos limpieza con arcilla, desengrase y revisión de bordes. Las zonas con reparaciones viejas pueden requerir imprimación. Tampoco prometemos durabilidad idéntica en todas las carrocerías: el techo y el capó reciben más radiación y envejecen antes que los laterales. Eso se explica al inicio, no después.
El trabajo de chapa, pintura u okupación no contempla grúa, guarda del vehículo fuera del horario de taller, ni reparación de mecánica, electricidad o cristales. Tampoco incluye el retiro de accesorios no originales que puedan dañarse al desmontar. Si aparecen daños ocultos al levantar una pieza, se informa con fotos y se decide en conjunto si se continúa o se detiene. Ninguna tarea adicional se ejecuta sin aprobación previa del cliente.
Cubrimos defectos de aplicación atribuibles al proceso: burbujas por mal secado, desprendimiento de barniz por error de mezcla, o levantamiento de vinilo en zonas que preparamos nosotros. No cubrimos daños por golpes posteriores, lavados con hidrolavadora a presión sobre los bordes, ni exposición a productos químicos agresivos. La garantía se aplica sobre el vehículo presentado, no sobre piezas desmontadas y llevadas por separado. Cualquier reclamo se evalúa con el auto en el taller y registro fotográfico del estado inicial.